
Son depósitos secundarios de tumor que se diseminaron al encéfalo desde un cáncer primario en otro órgano. Su manejo depende del número de lesiones, localización, estado general del paciente, sensibilidad al tratamiento sistémico y pronóstico funcional.
Una valoración neuroquirúrgica local permite definir si existe beneficio en resección, biopsia estereotáctica o tratamiento exclusivamente médico-radiante, integrando la opinión con oncología médica y radioterapia para planes coherentes con los objetivos del paciente.
Incluye resonancia magnética con contraste, historia oncológica completa, escala de rendimiento funcional y en algunos casos estudios metabólicos o PET según protocolo. Se discuten alternativas: cirugía abierta, radiocirugía, radioterapia de cuerpo entero o quimioterapia de acceso central.
Lesión única accesible con síntomas de masa, necesidad de diagnóstico histológico urgente, compresión con riesgo herniatorio tratables, o metástasis resistentes que requieren reducción de volumen para mejorar respuesta a terapias adyuvantes.
Mejor control de síntomas neurológicos, preservación de función cuando es posible, claridad en expectativas y continuidad en el seguimiento por imagen y clínica acorde a la evolución oncológica.